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lunes, 2 de marzo de 2015

“Y yo con estos pelos” la frase más repetida en Corral de Almaguer el día del terremoto.

Braulia Sáez "pillada" momentos antes de nuestra entrevista, pensando en los numerosos beneficios del angustioso terremoto.





Más allá de que el inesperado temblorcito consiguiese meter el miedo en el cuerpo a muchos lugareños durante la hora de la siesta, nos encontramos con la sorprendente noticia de que la sacudida ocasionó un repunte sin precedentes en la economía de Corral de Almaguer. Al parecer, y siempre según nuestras fuentes poco informadas, el terremoto no sólo no asustó a las curtidas corraleñas, sino que incrementó su urgencia por acudir a las  peluquerías y centros de estética bajo el grito de:  “cielos un terremoto y yo con estos pelos”




Y no fueron ni una ni dos, las que pensaron que en breve todo un despliegue de cámaras y reporteros harían acto de presencia en Corral (y sin tema político de por medio) dispuestos a hacer entrevistas a diestro y siniestro, por creer que el epicentro se había situado justo debajo de sus banquetas y sofás. Pero nada más lejano. Poco tiempo después los medios de comunicación nacionales (los de Telecospe recogieron fotos de un terremoto de Turquía) nos hicieron saber que el origen del temblor se situaba en la localidad albaceteña de Ossa de Montiel, echando por tierra el sueño Americano de las corraleñas.

Pero claro, mientras la noticia se confirmaba, cientos de lugareñas habían abarrotado ya las peluquerías y centros de estética, agotando tintes y lacas de anca la Teresiana y desvalijando la tienda de los chinos. Hubo incluso quien aprovechó para darse un caprichito de oro donde Miguelete, con el único pretexto de salir monas en la tele. 

En esos momentos de ebullición y euforia, un reportero de CdM fue enviado a cubrir la noticia:

"¡Y yo con estos pelos! fue lo primero que pensé cuando me di cuenta de que había sido un terremoto” –contaba Braulia Sáez- “me había quedao vencía en el sofá, cuando de repente oí un estruendo que me despertó. Corriendo miré hacia mi Pepe pensando que había sío otra de sus explosiones flatulentas -pues los lunes acostumbro a poner judías- pero en cuanto vi que se movía el cuadro de la Virgen de la Muela y el de la comunión de mi chica, además de las copas de cristal de la estantería que gracias a Dios no hemos tenido que utilizar nunca, me di cuenta de que… o eran los hijos de la Benita que estaban haciendo de las suyas, o era algo más gordo. Así que acto seguido me incorporé, me puse mi bata de a 2 euros del rastro, me apañé un poco los pelos y me asomé a la calle a ver si encontraba la respuesta. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me encontré a la Puri con las mismas que yo, y le pregunté: “Oye Puri… ¿has notao algo raro en tu casa…?”


"pero en cuanto vi que se movía el cuadro de la Virgen de la Muela y el de la comunión de mi chica, además de las copas de cristal de la estantería que gracias a Dios no hemos tenido que utilizar nunca, me di cuenta de que…"

“Uhhh Braulia, sí sí jamía, estaba yo reposando un poco la comida -no durmiendo ehh, no te confundas- cuando vi cómo la paloma de cerámica que dio mi chico de regalo el día de su boda empezó a moverse hasta que se cayó al suelo y se hizo mixtos. En esto que volví la cabeza y vi también cómo el brazo del fraile que tengo colgao en la paer, que me dice el tiempo y que siempre marca "húmedo", se movía como si estuviera dirigiendo una orquesta. A lo primero pensé que era la Feli que estaba de obras, pues me dijo que iba a cambiar el wáter, pero cuando me asomé pa ver cual modelo iba a poner, si el Dama o el Victoria y la vi pasar a toda prisa, me dije: “aquí pasa algo”

"¿pero Feli que es lo que pasa…? -le pregunté-"

"¿Ah que tú no vas a apañate? –me contestó- Yo me voy ahora mismico anca la Chole pa hacerme el bigote y después anca la Séllez, que a mí no me pillan con estos pelos. ¿No querrás salir en la tele con esa cara de estreñía jamía? anda tira tú también y apáñate…”

Después de que la señora Braulia nos narrara de viva voz cómo vivió en sus propias carnes el terremoto, nos siguió describiendo lo que sucedió a continuación.

“Pos como te decía, en un primer momento la Puri y yo nos quedamos ciscaícas, que no te creas que no pasamos miedo ¡eh!. Pero fue terminar el temblor y empezar a salir toas de sus casas con el bolso al hombro, directas a las peluquerías, como si mañana fuera el último Domingo de Ramos. Así que yo no iba a ser menos. Le cogí a mi Antonio unos cuantos euros de la cartera y salí de naja con la bata y tó a la peluquería de las Chorreras, que siempre me apañan mu bien"

“Estaba tol pueblo en banda ¡Eh!. Algunas hasta sacaron los cuartos de sus ahorros (vamos, de debajo del colchón quiero decir) mientras otras agotaban el cajero del Banco pOPUSlar y le prendían fuego del mismo cabreo porque estaba agotado y no les daba ni un céntimo. La tienda de la Teresiana agotó en un cuarto de hora los tintes “rubio platino” y “rojo cobrizo”. Y hasta tuvieron que sacar a la Angelita y a la Andrea a patás, porque  se tiraron de los pelos por el último bote de lacar que quedaba. Jamía era una cosa temeraria, esas de misa diaria luego son las peores…. son más malas que rayos. No quiero ni pensar como lo viviríen en la rabal, que allí son menos mirás"

Dejamos a la señora Braulia para acercamos a “la rabal” y preguntar cómo vivieron ese acontecimiento en carnes propias.  El tío Julián Ojogüero, asiduo observador desde los bancos de San Antón, nos contó cómo lo vivió en primera persona:

“Menudo trajín pa ser lunes hermoso, ñaque son ignorantes las mujeres…” –expresaba el tío Julián apoyado en su garrota- “Se creen que por una mieja temblor va a venir aquí el Matias Plass o el Gubilondo ese. Pos anda que no ha venío veces el Espejo Púbico al ayuntamiento y luego no ha salío ná de ná por la tele. To la culpa la tiene la Esteban esa, que toas quieren paecese a ella. Míralas que zape llevan. Mira mira… esa es la Juana con los rulos puestos por la calle, pero... si no lo veo no lo creo, con lo mirá que es. Anda pregúntenle a ver que os dice…" 


“Se creen que por una mieja temblor va a venir aquí el Matias Plass o el Gubilondo ese. Pos anda que no ha venío veces el Espejo Púbico al ayuntamiento y luego no ha salío ná de ná por la tele"

Dejamos al simpático anciano con sus quehaceres diarios (o sea mirar a to lo que se mueve) e intentamos abordar a la señora Juana a ver si nos contaba algo.

“Dejame déjame, que estoy indiná. Que le pedí la vez a la Mari pa unas mechas y me dió pa las once la noche. Amos no me jodas, ya no me da tiempo pa cuando venga la tele. Pero lo que más me jode es que a la Encarna, con decirle que tiene que irse a confesar, le ha dao de las primericas, y eso que pidió la vez después que yo. No si se va a enterar esta… pienso cambiame anca la Rossío a déjame los cuartos en mi melena y a ésta que le den por saco. Apartase que llego tarde. Y no me acerquéis tanto el micrófono que no soy la Esperancita”

Poco más allá pasamos a preguntar a la tienda de “El Pollo” donde su simpática dependienta nos dijo que se había quedado sin pinta uñas y sin lápiz de labio en cuestión de segundos.

“Esto nunca nos había pasado antes, pues hay que reconocer que las mujeres de por aquí son de poco pintarse, con la excepción del chori que se echan el día de la Traída, la Llevada y cuando son madrinas de sus hijos. Pero lo más curioso es que me pedían el rojo más fuerte para que los de tele se fijasen en ellas, jajaja tú fíjate que apañás. Oyes…. que al final el terremoto nos ha salvado el mes, que la cosa estaba floja. Ojalá vengan más temblores pronto, que se han llevao hasta las bragas rojas de Navidad por “un por si acaso”. Bueno os dejo que yo también tengo cita con la peluquera, que no todo va a ser trabajar”

Confiamos en que a pesar de haberse demostrado ya que el epicentro del terremoto tuvo lugar en Ossa de Montiel, la ilusión y la esperanza continúen en la mente de nuestras paisanas y aprovechen sus mejores galas y cinturones para seducir y de paso sacudir a los maridos al estilo de las 50 sombras de Grey, que necesitamos urgentemente aumentar la natalidad de la población.



Desde la plaza del Pilar y viendo como reñían por un chori: Beneplácito Esmirriao.


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