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miércoles, 5 de febrero de 2014

Bomberos y Guardia Civil principales apuestas del Ayuntamiento para las fiestas de la Candelaria y San Blas.

Los bomberos traídos para la ocasión convirtieron la aburrida procesión, en todo un espectáculo.

El último pleno del gobierno municipal declaró eventos de especial riesgo las fiestas de La Candelaria y San Blas -celebradas los pasados 2 y 3 de febrero- con el fin de elevar la moral de la población.



El motivo de dicha declaración, no es que se temieran posibles disturbios en las mismas (al fin y al cabo estas festividades religiosas no llevan aparejada la ingesta masiva de alcohol como la tortilla o el chocolate) sino el efecto negativo que pudiesen ocasionar a la ya maltrecha moral ciudadana.


Para los que anden aún un poco despistados, debemos recordar que estas dos festividades tienen la particularidad de asociarse -en el acervo popular- a los buenos o malos augurios para el año que comienza. Es por esto que se dice que: “Si en la Candelaria no se apaga la vela, buen año espera” o que "Por San Blas la cigüeña verás. Y si no la vieres, año de nieves"


Según nos ha reconocido el portavoz municipal “con la crisis la gente está empezando a perder la confianza y la sumisión a las instituciones, por lo que si no hay un estímulo en sentido contrario, como por ejemplo: el que no se le apague la vela a la Candelaria o que se vea la cigüeña por San Blas, la gente se desilusiona, empieza a ver todo negro, se deprime…. y de ahí a cantear a los concejales como en Gamonal hay un paso. Y que quieres que te diga, aquí no hay costumbre de dar marcha atrás en las obras como en Burgos (claro que tampoco hacemos ninguna jaja) ni de dimitir como ha hecho el consejero ese de las privatizaciones sanitarias de Madrid”


"aquí no hay costumbre de dar marcha atrás en las obras como en Burgos (claro que tampoco hacemos ninguna jaja)"


Como pudieron comprobar las beatas y demás curiosos que se tomaban el aperitivo en el bar de Francisco, las medidas especiales del Ayuntamiento consistieron en traer un retén de bomberos de Toledo para que controlase y en su caso avivase la vela de La Candelaria; y en traer una unidad especial de montaña de la Guardia Civil, para que atasen a la torre de la Iglesia una pareja de cigüeñas que previamente se habían adquirido en el centro de control de aves de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.


Además, en la procesión de la Candelaria la tradicional vela fue sustituida por un pebetero encendido por el párroco, a partir de una antorcha traída desde Roma por su mentor el Gran Cardenal Cantizales.


Nada más encender el pebetero con la antorcha traída desde Roma por “su menudencia” (expresión cariñosa con la que se conoce al famoso cardenal dada su escasa estatura) los bomberos colocaron una urna de metacrilato a su alrededor para impedir que cualquier corriente caprichosa apagase la llama. Evidentemente, con esas condiciones de seguridad, el pebetero finalizó la procesión sin que los bomberos tuvieran que hacer uso de sus sopletes para volver a encenderlo.


Como viene siendo habitual, este hecho ha sido oficialmente interpretado por un representante de la Diputación de Toledo (entrevistado por la prestigiosa y pía cadena Teletoledo) como un buen presagio del resurgimiento de la maltrecha economía provincial, que anticipará la tan anhelada visión de la luz al final del túnel (siempre que las eléctricas no pretendan cobrarla, claro).


En lo que respecta a San Blas, el operativo ha sido menos elaborado, pero mucho más ecológico. Un fornido miembro de la unidad de montaña de la Guardia Civil, con sede en Navacerrada (Madrid), agarró las dos cigüeñas debajo del brazo y subió a la torre de la iglesia en un abrir y cerrar de ojos, procediendo a encadenarlas al tejado para evitar que se largasen a la primera de cambio, como suelen hacer cada vez que pasan por nuestra población.


El único problema es que las cadenas no tienen excesivo recorrido, por lo que los pobres animalitos se están viendo forzados a hacer sus necesidades siempre en el mismo lugar, concretamente en el voladizo que da al callejón de las campanas, con el resultado desagradable de cuatro ancianas heridas por excrementos avícolas de consistencia media (parece ser que el pienso utilizado para la manutención de las cigüeñas es el que le sobró a un concejal que en su día crió pollos, y que a los pobres animalitos les produce estreñimiento). En cualquier caso, nos indican desde el Excmo. Ayuntamiento que ese problema ya ha sido resuelto declarando el aludido callejón como “zona catastrófica” y colocando un par de vallas amarillas para avisar del peligro.


"parece ser que el pienso utilizado para la manutención de las cigüeñas es el que le sobró a un concejal que en su día crió pollos"


Como el lector comprenderá, este redactor no tuvo más remedio que preguntar al dicharachero concejal, si realmente no se les había ocurrido otra idea mejor para elevar la moral ciudadana: "Habíamos pensao en hacer una caldereta para 1000 personas en la ermita el día de Santágueda y contratar de cocinero para el evento a Jose Andrés el de la tele -comentó el mencionado edil- Pero para variar, el conocido dramaturgo local se ofreció voluntario como cocinero y claro, pa no reñir, decidimos descartar la comida y quedarnos con lo de los bomberos y las cigüeñas… ¿No me dirá usté que no han quedao lucidas las dos cosas?”



Desde el callejón de las campanas, con casco protector: Carmelo Cotón.


1 comentario :

  1. Joer,que risa...me parto!!! Ja,ja,ja. Sigue así ricón. Que sería de nosotros sin tus divertidas ocurrencias... Tienen menos fuste que una chimenea de madera!

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