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lunes, 27 de enero de 2014

El reloj del Ayuntamiento culpable de la hospitalización de varios miembros de una familia en Nochevieja.

Este es el estado de ánimo de la familia Lominchar, por culpa de las obras del Ayuntamiento.

Aunque la navidad suele asociarse a días de paz, amor y recogimiento, para la familia Lominchar la pasada Nochevieja revistió un cariz muy diferente. Mientras en la mayoría de los hogares corría el cordero, los langostinos, el vino y los típicos dulces navideños, junto con las ya más que tradicionales 12 uvas, en casa de los Lominchar tuvieron que llamar al 112, porque lo que comenzó con cánticos acabó con golpes y agresiones.



Según nos cuentan, esa conocida y religiosa familia tenía por costumbre tomarse las 12 uvas en la plaza Mayor del pueblo. Pero como son ya unos cuantos años los que el reloj del Ayuntamiento dejó de dar las campanadas por culpa de las obras, no tuvieron más remedio que juntarse en la casa de uno de ellos para festejar semejante acontecimiento, y ahí comenzaron los problemas.


Nuestra redacción envió en cuanto pudo a nuestra corresponsal Vicenta Caramenta, que logró entrevistar al patriarca de la familia, con 90 años, collarín en el cuello y la marca de una paletilla de cordero estampada en toda la cara. “Si esto se veía venir hace tiempo –comentó el susodicho patriarca- Nosotros somos una familia de prontos y con mucho genio, y no somos pa juntaaaanos. Dos noches de seguido tos juntos es una exageración y nos lleva a to esto”…. “La culpa la ha tenío el jodío Ayuntamiento con tener el edificio en obras y abandonao tanto tiempo, cagüen la hora que se les ocurrió comenzalas”


“La culpa la ha tenío el jodío Ayuntamiento con tener el edificio en obras y abandonao tanto tiempo, cagüen la hora que se les ocurrió comenzalas”


Según nos cuenta Ambrosia (vecina de la familia de to la vida y habitual del visillo y la oreja en la puerta) después de escuchar lo bien que cantaban el Adeste Fideles sus vecinos de misa diaria, que parecían la coral de la iglesia, comenzaron los primeros gritos. Ella no entendía cómo se podía pasar de la paz que irradiaba ese villancico, a la agresividad de los insultos y los golpes: “Si parecían una familia normal, siempre estaban alegres y eran muy simpáticos. ¿Quién iba a decir que iban a montar to este follón. Amosss amosss a cualquiera que se lo cuentes… que engañaícos nos tenían a tos…… sobre to ella que parecía una mosquita muerta, tan educada y refinada y con tantos rosarios a sus espaldas. Oyes que engaño”


Ambrosia se refería a Felisa, mujer de Rogelio, de la que sabemos por una enfermera del centro de salud que ha perdido el pelo gracias a su nuera (la Juani) que se lo arrancó en un ataque de venganza. La Juani, que no es de Corral, nos comentó entre sollozos que no aguantaba más a su suegra y que aprovechó esos momentos de desahogo general para tomarse la justicia por su mano y vengarse de tantos años de desprecios y humillaciones por proceder de una familia más inferior que los Lominchar.


En sus propias palabras: “Ya estaba el ambiente caldeao cuando los hombres se presentaron beodos después de estar to la tarde de bar en bar, y esta servidora llevaba to la tarde aguantando a la mandona y tirana de mi suegra, con sus continuas indirectas. Por lo que en cuanto vi que ésta cogía la pata de jamón para atizarle a mi marido por haberse equivocado en una nota del villancico, aproveché para descargar toda mi rabia y dejarla sin un pelo de tonta. Y oyes lo agusto que me quedé, no es decilo. Se lo merecía por soberbia e importanciosa”


Pero Juani, por Dios ¿no me dirá usted que el detonante fue simplemente la confusión en el villancico?

“Anda, tu no conoces a mi suegra. To los años dice lo mismo: “si cantamos, cantamos bien, o si no, nos callamos tos y vemos a la Gartiburu” pero como este año mi marido y sus hermanos venían hinchaos de vino, pos las cabezas no regían igual y dieron la nota, nunca mejor dicho. Tiene razón mi suegro en que si hubiera estado el reloj del Ayuntamiento funcionando hubiéramos ido todos a la plaza a tomarnos las uvas y ahí no se hubiera notao. Pero todos en casa metidos y con alcohol de por medio, pos pasa lo que pasa. Por cierto ¿Cuándo chorra van a terminar la obra esa del Ayuntamiento, que parece la obra del Escorial?.... Espero que quede bonito, porque si no es pa matalos, con los cuartos que llevan gastaos….. que empezó en tiempos de los socialistas… Pa mi que esto es otro camelo como lo del polígono, que ya ha salío dos o tres veces en la revista Azadón y ahí sigue esperando….”



"Pa mi que esto es otro camelo como lo del polígono, que ya ha salío dos o tres veces en la revista Azadón y ahí sigue esperando….”


Hablamos a continuación, o mejor dicho “intentamos hablar” con Daniel, uno de los hijos de la Juani, que tenía los labios como dos salchichas y le faltaba algún que otro diente: “Ehhhhh, que me dicesss troncaa…. y yo que se que pasó… mis viejos que se rallaron…. Pero yo paso de movidas que mira como me han dejao los piños… yo que se tía…”


Manuel Lominchar, el tío soltero de la familia y según parece el único cuerdo de ella, nos explicó que tampoco nos asustáramos por la falta de explicación de Daniel, que ese era su estado natural y que él pensaba que se fumaba porros a escondías.


Manuel nos explicó a continuación que: “En todas las familias siempre hay algún tema tabú que es mejor no sacar a relucir, y en esta familia la herencia de la sepultura de la tía abuela Genoveva siempre anda al retrotero, sobre todo cuando las mujeres achuchan a los maridos. Antes o después sale a relucir lo de que si me correspondía a mí que soy el mayor, que si a mí me quería más la tía, que si es injusto que tú te la quedes siendo ateo como eres y seguramente te incineren y te viertan por ahí …. En fin… lo de todo los años… vamos, lo normal en estas situaciones en las que con la ayuda del vino afloran los instintos más primarios”


Vaya, Manuel parece usted un hombre culto y el único con un poco de seso en la familia, no entendemos cómo es que también tiene usted señales de agresiones en la cara.

“Miren ustés, aquí donde me ven yo soy una persona muy paciente y tranquila, pero lo que no puedo soportar es que el tororo de mi cuñado se confunda en un RE cuando todo el mundo sabe que es un RE sostenido el que tiene que dar con el triángulo. ¿Cómo quiere usted que no perdiese el control y le metiera las pinzas de la cigala por el GASNATEEEEEEE …….. Hombre yaaaa… si no saben tocar el triángulo que no se pongan”


¿Así que ya ve usted….. unos porque venían beodos, otras que le tenían ojeriza a la suegra, otras con la sepultura de la tía Jacinta y un servidor con las notas del “Adeste Fideles” ¿Cómo quiere usted que no se armase la marimorena?



Con cara de susto al ver la cara desencajada de Manuel: Vicenta Caramenta



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