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lunes, 15 de abril de 2013

Reabre la famosa tienda de “las añejas” por culpa de la crisis.

Las añejas inmortalizadas en una fotografía el día de la reinauguración.


Que la crisis está haciendo estragos cambiando hábitos en todos los rincones del país no es nada nuevo. Y que los políticos y demás títeres de la economía no logran sacar adelante la nación, ya no sorprende a nadie. Por ello, cada vez son más los que empiezan a agudizar su ingenio para tratar de salir cuanto antes de este pozo sin fondo.



En este último apartado se inscribe la noticia -confirmada por las propias añejas- de que vuelven a abrir su famosa tienda de chucherías con ese aire “vintage” que sólo estas dos hermanas queridas por todos supieron darle en su momento. Todo surgió cuando una de ellas, viendo por casualidad un programa de la 2 y en pleno amodorramiento de la siesta, descubrió que lo que habían estado realizando durante toda su vida se llamaba ahora “vintage” y encima producía suculentos beneficios. 


"las añejas vuelven a abrir su famosa tienda de chucherías con ese aire “vintage” que sólo ellas supieron darle en su momento"


“Hermosa -comentó una de ellas- y nosotras en nuestra ignorancia sin danos cuenta  de que éramos eso, hemos estao engañaícas”


Hablando con Rosalinda, la hermana más ilusionada con el proyecto, nos comentaba emocionada que por culpa de su ridícula pensión no habían podido cumplir su sueño: 


“…jamía la edad no perdona, y mi hermana y yo no nos queremos morir sin ir a Senegal y contemplar sus playas y majestuosos paisajes. Lo tenemos ofrecío a la Virgen de la Muela desde que murió mi madre y ya se sabe que con los ofrecimientos no se juega…”  “…además, como la tienda está igual que cuando la cerramos -añadió Gertrudis, la otra hermana- la inversión por nuestra parte es mínima ya que conserva todo el mobiliario y ese aire de tienda de toda la vida con el que nos ganamos el nombre de añejas…”


 "Lo tenemos ofrecío a la Virgen de la Muela desde que murió mi madre y ya se sabe que con los ofrecimientos no se juega…”


Amables y educadas como siempre, nos invitaron a entrar en la tienda para que descubriésemos por nosotros mismos su excelente estado de conservación. Es así cómo, tras subir dos empinados escalones y una puerta de cristal que aún chirriaba, nos topamos con un suelo de dibujos poligonales desgastado por años y años de pisadas de zapatos de los domingos. Tras alzar la mirada, descubrimos también el mostrador de madera que antiguamente se nos antojaba alto y ahora apenas nos llegaba a la altura de las rodillas. 


Al otro lado del mostrador, tarros de cristal repletos de chucherías de colores pálidos y formas desgastadas, estanterías laterales que albergan juguetes nunca usados como muñecas embarazadas, juegos de mesa para coeficientes intelectuales mínimos, camiones y coches de marcas desaparecidas, peluches con alopecia, y payasos de sonrisa enfermiza. Todo descolorido y con un manto de polvo que les hacía confundirse con el color de las paredes. Una única bombilla de poca potencia iluminaba la estancia e imprimía al recinto ese tono dorado decadente de la serie “cuéntame”. 


"estanterías laterales que albergan juguetes nunca usados como muñecas embarazadas, juegos de mesa para coeficientes intelectuales mínimos, camiones y coches de marcas desaparecidas, peluches con alopecia, y payasos de sonrisa enfermiza"


Al preguntarles por el estado de conservación de las chuches, nos aseguraron que muchas de ellas habían cogido solera como el vino y eran capaces de transportarnos, tras su ingesta, a nuestra más tierna infancia y concretamente a la salida de misa de los domingos cuando nos amontonábamos para comprar gominolas y gusanitos. Piensan incluso, según nos comentaron divertidas, explotar la vieja leyenda que les atribuía raptos e ingestas de niños maleducados a los que cebaban con chuches y convertían en auténtico cerdos, por haberse reído de ellas y su particular apodo.



Tras despedirnos de estas encantadoras mujeres, nos dedicamos a recoger las opiniones de los vecinos ante su nueva apertura, no faltando comentarios como el de Felipe Liendres que muy versado en el tema nos comentó:

“…sí hombre sí, creo que se hablaba de esa tienda en los escritos de la carta puebla que han sacado por ahí y, oyes que esas mujeres  se conservan mu bien pa la edad que tienen, yo firmaba…”

La conocida activista pro-palestina Bernarda Rebeliones, comentó a continuación: “…pues chica, que quieres que te diga, que unas mujeres tan mayores se pongan a trabajar porque su pensión no les da para vivir, me parece fatal.  Este país es una vergüenza…” 

Más práctica, Roumaldita Penas dijo: “…mismamente mi marido que está en paro se podía quedar con la tienda, pero por lo visto no han hecho una reforma en su vida, así que imagínate como estará…”

Un poco más adelante nos encontramos con Resignación Solano que, toda ilusionada, nos comentó: “…pero que me dices… con lo que me gustaba ir a esa tienda. Siempre quise comprarme la muñeca “ama de casa sumisa” que era lo que quería ser de mayor. Que alegría me das, se la tengo que comprar a mi chica para que siga los pasos de su madre…”

Nos movemos hacia la puerta del instituto donde preguntamos a un joven llamado Pedro Canelo: "¿Las añejas... y quien son esas? si  yo sólo iba anca la Salu, que era la que me venía más cerca, pues soy de la rabal"

Finalmente nos encontramos con Don Bernardo de las Apariencias y de Derechas Detolavida que, educadísimo como siempre, nos dijo: “…Ah muy bien, muy bien. Me parece perfecto que se reabran locales como ese. En plena crisis de valores necesitamos más referentes conservadores para encarrilar a esta juventud vacía de espiritualidad. Y esas buenas mujeres fomentaban con su labor la afluencia a misa de doce de los domingos como Dios manda…”



Desde la cuesta donde a todos alguna vez se nos ha calado el coche: Ana Mier Decilla



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